









Alberto Breccia no es sólo un reconocido maestro del dibujo y un gran artista de la historieta y el comic, fue también un genial pintor, faceta ésta menos conocida por el gran público pero no así por sus adeptos y coleccionistas. Él mismo explica: "La plástica me interesó antes que la historieta (...) Toda mi vida he pintado; pero esta faceta está escondida, porque no quiero mezclar la hacienda."[1]
Su producción en este campo no fue muy grande, sino más bien pequeña y muy escogida. Al igual que innovó en el dibujo, en la pintura al óleo realizó trazos magistrales y tanto trabajaba en lienzo, como en tabla o con escayola; para él los materiales y los tamaños de los cuadros no eran problema. Su obra pictórica, abstracta, fuertemente impresionista, colorida y triste a la vez, está impregnada de la sensibilidad social y de la desgracia del alma humana .
Su producción en este campo no fue muy grande, sino más bien pequeña y muy escogida. Al igual que innovó en el dibujo, en la pintura al óleo realizó trazos magistrales y tanto trabajaba en lienzo, como en tabla o con escayola; para él los materiales y los tamaños de los cuadros no eran problema. Su obra pictórica, abstracta, fuertemente impresionista, colorida y triste a la vez, está impregnada de la sensibilidad social y de la desgracia del alma humana .